Autores estadounidenses, Ficción

La habitación de Giovanni – James Baldwin

Vintage Books (edición en inglés); 169 páginas.

Esta historia empieza por el final. El protagonista, David, se encuentra frente a la ventana de una casa en el sur de Francia junto con su novia Hella, meditando sobre los últimos meses en París, la noche antes de “la mañana más terrible” de su vida. De ahí, David regresa al pasado y nos cuenta cómo fue crecer en Brooklyn junto a su padre, un hombre bueno pero desapegado, y su tía, quien se muda con ellos después de la muerte de la madre de David cuando él tenía cinco años.

Relata también su primera experiencia con un hombre en su adolescencia, con su amigo Joey, y su necesidad inmediata de negarla y huir. La misma necesidad que años después lo lleva a París, donde conoce a Giovanni. La atracción es inmediata. Estamos en Francia en los años 50 donde, a diferencia de Estados Unidos, la homosexualidad es legal pero el estigma social persiste. Sólo en la habitación de Giovanni están a salvo, pero eso durará poco.

Tampoco ayuda la personalidad de David, un joven de 26 años bien parecido y afable, pero que mantiene su distancia, que es algo inmaduro y poco cuidadoso con los sentimientos de los demás. Un joven que hace todo lo posible por negar su identidad, y su intento de esconderla terminará lastimando a quienes más lo quieren.

Este libro causó polémica desde su publicación en 1956 no sólo porque trataba sobre una relación homosexual, sino porque se trataba de un autor negro escribiendo personajes blancos. El tema central de la obra de James Baldwin en general fue la experiencia de los afroamericanos en Estados Unidos, pero al preguntarle por qué en este caso sus protagonistas no eran negros respondió que hubiera sido demasiado el abordar además el tema del racismo en un libro que ya discutía abiertamente el tema de la sexualidad. De nuevo, eran los años cincuenta.  

James Baldwin nació en el barrio de Harlem en la ciudad de Nueva York en 1924 y se mudó a Francia a los 24 años – donde viviría la mayor parte de su vida – en gran parte debido al desgaste emocional provocado por la discriminación racial constante que vivía en Estados Unidos. No es difícil darse cuenta de que La habitación de Giovanni fue un libro muy personal. Que David tal vez estaba parcialmente inspirado en el artista suizo Lucien Happersberger, con quien Baldwin mantuvo una relación complicada. Que las reflexiones sobre vivir en el extranjero, sobre la añoranza por el hogar y sobre la percepción de los estadounidenses son probablemente similares a las que él tuvo cuando llegó a París con sólo 40 dólares en su bolsillo.

En el centro de esta historia se encuentra la incapacidad de aceptar una parte de tu identidad por miedo al rechazo de la sociedad. Con su característico estilo elegante, claro pero poético, cercano en ocasiones al stream-of-consciousness, Baldwin nos sumerge en la mente de alguien que odia lo que es porque la sociedad le ha dicho que no es algo natural. Pero al leer sobre David y Giovanni, es imposible ignorar su conexión y lo natural que evoluciona su relación. Desde sus primeras palabras cruzadas, tentativas pero curiosas, hasta los días enteros juntos y los planes futuros. Esta historia de amor es una tragedia que nunca debió haberlo sido.

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